Sonos consolida su compromiso con el futuro al diseñar embalajes más sostenibles y al apoyar la educación musical. Mark Heintz, director de sostenibilidad, nos habla sobre las últimas iniciativas sociales y medioambientales de la empresa.

 

Mark Heintz pasa mucho tiempo pensando en todo el plástico que hay en el mar. Heinz, por su largo recorrido como ecologista y como residente en Santa Bárbara aficionado al paddle surf , se estremece  cada vez que lee una noticia sobre la contaminación de plástico en los océanos. Sin embargo, a diferencia de la mayoría de nosotros, cada mañana Heintz se lleva estas preocupaciones al trabajo, donde tiene la oportunidad de no quedarse de brazos cruzados. Como director de sostenibilidad de Sonos, puede trabajar en asuntos medioambientales, tales como reducir la cantidad de plástico que se usa en los embalajes o encontrar la manera de que las instalaciones de la empresa y la cadena de suministro minimicen su huella en el planeta.

Sonos acaba de publicar el primer informe de sostenibilidad, donde destaca las últimas iniciativas llevadas a cabo para mejorar la sostenibilidad de sus productos y las operaciones en cinco categorías principales: repercusión social, diseño de productos, personal, cadena de suministro e instalaciones. Entrevistamos a Mark Heintz para conocer las medidas que está tomando Sonos para mejorar su efecto en el planeta.

Trabajas como director de sostenibilidad en Sonos. ¿Qué supone eso?

Cuando llegué a Sonos hace cuatro años, describí nuestras iniciativas de sostenibilidad, desde el cariño, como «actos ecologistas aleatorios». Y no es una crítica en absoluto, ya que la mayoría de las empresas empiezan así: un poco de reciclaje por aquí, un programa energético en una instalación por allá… Mi trabajo consistió en juntar todas aquellas iniciativas y desarrollar una estrategia integral capaz de abarcar toda la repercusión social y medioambiental de Sonos.

Sonos acaba de publicar su primer informe de sostenibilidad. ¿Cuáles son los hallazgos más importantes de este estudio?

Nuestra infraestructura cuenta con cinco bases que definen la repercusión social y medioambiental de nuestra empresa: diseño de productos, cadena de suministros, instalaciones, repercusión social e iniciativas de personal que promuevan la diversidad y el voluntariado. Lo que hemos hecho es vincular cada una de estas bases con objetivos y métricas que nos permiten ser transparentes y medir nuestro progreso en el tiempo. Podemos contar todo tipo de historias, pero para mostrar un verdadero compromiso con la responsabilidad social debemos estar dispuestos a medirnos a nosotros mismos y declarar abiertamente nuestros objetivos.

¿Cómo afecta la necesidad de preocuparse por el medio ambiente a la forma de diseñar los embalajes de los productos?

Intentamos utilizar la mayor cantidad posible de papel para evitar el plástico. Los árboles son un recurso más renovable que los combustibles fósiles. Un árbol tarda en crecer de 20 a 30 años, pero el petróleo tarda millones de años en generarse. En Sonos queremos cambiarnos al papel y optar por fibras recicladas de postconsumo. En aquellos casos en los que necesitamos utilizar papel virgen (ya sea porque el empaquetado exige una determinada resistencia o porque tenemos que imprimir etiquetas eficaces), usamos papel certificado, lo que significa que sabemos que no procede de un bosque antiguo ni amenazado.

Cuando empezamos a ver el empaquetado desde una perspectiva sostenible, también empezamos a cuestionar algunos supuestos aceptados desde hace años. Por ejemplo, solíamos empaquetar los productos más pesados con un sistema de almohadillas de espuma. Sin embargo, después de experimentar con otros materiales, conseguimos fabricar nuestro primer envasado sin espuma. Después, logramos reducir el tamaño de la caja de Playbar en un 40 %, lo que nos permitió aumentar en la misma proporción la cantidad de paquetes de este producto que colocamos en cada palé, contenedor o camión. De este modo, reducimos al mismo tiempo los costes de logística y la huella medioambiental. Las mejores historias sobre sostenibilidad son aquellas que hablan de ahorrar dinero y minimizar nuestro efecto en el planeta.

¿Y qué hay de los dispositivos que contienen esas cajas? Como cualquier otra tecnología presente en nuestras vidas, el sistema Sonos necesita electricidad para funcionar y reproducir el sonido. ¿Qué se puede hacer para reducir el efecto que esto tiene sobre el clima?

Estamos intentando reducir la energía que consumen nuestros productos cuando no se están utilizando. Los productos Sonos consumen un poquito de energía para seguir conectados a la red Wi-Fi y así estar listos para empezar a sonar en cualquier momento. Si logramos reducir esa energía a tan solo un vatio, conseguiremos ahorrar una cantidad enorme de energía en los millones de productos Sonos que circulan por el mundo.

¿Cómo está tratando Sonos de compensar la huella de carbono?

Como somos una empresa internacional, queremos reducir al mínimo el efecto medioambiental de los desplazamientos de nuestros empleados. Por ello, decidimos calcular los kilómetros y el carbono generado en nuestros desplazamientos en avión y hacer aportaciones económicas a un programa de compensación de carbono que apoya proyectos destinados a la reducción de estos gases en todo el mundo. Elegimos un proyecto ubicado en China, a 280 km de nuestras fábricas, que consiste en el desarrollo de una planta de energía hidráulica sin presa y con riego gravitacional. Las presas pueden originar un sinfín de alteraciones medioambientales. Al evitar la construcción de una presa en esta planta el ahorro de carbono es equivalente a las emisiones que generan nuestros desplazamientos en avión.

Durante años has trabajado en el área de sostenibilidad en empresas como Hewlett-Packard, Deckers Brands y ahora Sonos. ¿Qué te llevó a especializarte en este campo?

El último puesto que tuve antes de pasarme a la sostenibilidad estaba relacionado con el marketing de productos de impresión de Hewlett-Packard. Por aquel entonces, también asistía a la facultad de empresariales por las tardes. Cuando empecé a quemarme, decidí pedir una excedencia en HP y me fui de viaje por Asia y Sudamérica, donde pude ver de primera mano las condiciones en las que viven la gente de los países en vías de desarrollo.

En un pequeño pueblo de Nepal, conocí a una mujer que tenía un salón de té y que todos los días se ausentaba durante cuatro horas. Pasados unos días, le pregunté dónde iba cada día y me respondió que tenía que caminar hasta encontrar madera para cocinar y calentar el salón de té.  Me dijo que antes solo tardaba 20 minutos en conseguir la madera pero, como la zona estaba deforestada, cada vez tenía que recorrer distancias más largas. La gente de esa zona suele utilizar excrementos de yak para cocinar y calentar sus casas. Pero a los turistas como yo no les gustaba esa idea, así que la mujer hacía todos los días esa caminata para tener contentos a sus clientes. Como ciudadano occidental, aquella experiencia me pareció tan humilde como vergonzosa.

«Podemos contar todo tipo de historias, pero para mostrar un verdadero compromiso con la responsabilidad social debemos estar dispuestos a medirnos a nosotros mismos y declarar abiertamente nuestros objetivos».

¿Cómo cambió tu perspectiva aquella experiencia?

Volví a EE. UU. decidido a cambiar de carrera. Empecé un nuevo trabajo en el departamento de instalaciones de HP que consistía en gestionar el programa de reciclaje de una gran fábrica de impresoras situada en Portland (Oregón). Mis familiares y amigos pensaron que me había vuelto loco porque acababa de obtener un Máster en Administración de Empresas y había cambiado un buen trabajo en marketing por un trabajo de categoría inferior en el departamento de instalaciones que implicaba desempeñar tareas de reciclaje junto con el equipo de limpieza y mantenimiento. Pero la verdad es que, cuando sigues lo que te dictan tu pasión y tu corazón, el trabajo se vuelve más interesante y gratificante.

¿Qué es lo que más te entusiasma de la tecnología y la sostenibilidad hoy en día?

El ver que las empresas se están tomando más en serio el tema de la sostenibilidad, aumentando la plantilla y contratando más directivos. Ahora se empieza a ver cómo las empresas miden su repercusión y elaboran informes de sostenibilidad anuales. En Sonos, también se está viendo cómo nuestro equipo cada vez está más implicado en la sostenibilidad. Los empleados se basan en el rendimiento sostenible de la empresa para informarse y decidir qué productos comprar. Ese interés anima y ayuda a tomar decisiones a nivel ejecutivo.

¿Qué sueles hacer en tu tiempo libre?

Me gusta hacer paddle surf, senderismo en las montañas de Santa Bárbara y montar en bicicleta. Para mí, un buen fin de semana es aquel en el que puedo hacer esas tres actividades.

Para obtener más información sobre las iniciativas sostenibles de Sonos, consulta nuestro informe de sostenibilidad.

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