Utiliza el lado positivo de la nostalgia para hacer que estas Navidades (y las siguientes) sean más entrañables. Respira hondo y descubre cómo sintonizar tus cinco sentidos para pasar unos días más especiales. Haz que la vista, el tacto, el olfato, el gusto y el oído te inspiren paz y amor.

 

La Navidad trae consigo muchos motivos de celebración: aromas deliciosos, pelis de siempre, decoraciones llenas de color, fiestas, conversaciones agradables y, si has sido bueno, regalos.

Pero si hay algo que realmente nos indica la llegada de la Navidad es la música.

El sentimiento que despierta la música navideña puede ser repentino e inesperado. Puedes estar haciendo la compra y, de repente, oír un villancico y acordarte de esa Navidad cuando tu abuelo se disfrazó de Papá Noel y os pusisteis hasta arriba de polvorones.

Este tipo de recuerdos se suele asociar con la nostalgia, que se define como «un anhelo sentimental o apego melancólico al pasado». Este sentimiento puede aparecer de la nada. Pero si usamos los cinco sentidos y reflexionamos sobre lo que nos hace sentir nostálgicos, podremos sacar algo positivo tanto para las Navidades de este año como para las de los años venideros.

El lado positivo de la nostalgia

A corto plazo, la nostalgia nos recuerda que nuestra vida tiene sentido. Esto sucede porque la nostalgia suele estar presente en momentos importantes de nuestras vidas, como cumpleaños, bodas o Navidad. Además, estos momentos incluyen normalmente a nuestros seres queridos, por lo que reflexionar sobre ellos restablece nuestros vínculos y sentido de pertenencia, y nos hace sentir más queridos, protegidos y seguros sobre nuestras relaciones.

Este tipo de cosas a corto plazo es lo que evocamos cuando las Navidades no salen como queríamos, ya sea porque nos cancelan un vuelo o nos quedamos aislados por una ventisca. Si nos cancelan un vuelo, la nostalgia es lo que nos permite buscar consuelo en una taza de chocolate caliente con churros en el aeropuerto ante ese sentimiento de profunda decepción. En el caso de quedarnos aislados por la nieve, el consuelo puede ser encargar comida china porque te recuerda a aquella vez cuando a tus padres se les quemó el cordero en la cena de Nochebuena. Sabemos que no es lo mismo. Pero, al recordar detalles positivos de Navidades anteriores, logramos que el presente se consuele con el pasado.

La nostalgia también aporta cosas positivas que pueden tener su efecto en el futuro. Según algunos estudios, reflexionar sobre lo que nos causa nostalgia es un potente factor de motivación social que nos impulsa a perseguir objetivos sociales, tales como conocer gente nueva, reconectar con nuestros seres queridos o encontrar una pareja con quien compartir nuestra vida. No se nos ocurre un momento mejor que estas fechas para sentir nostalgia y pensar en los propósitos de Año Nuevo para cambiar nuestra vida social.

La nostalgia y los cinco sentidos

Con tantas cosas positivas, cabría pensar que no es fácil ponerse nostálgico. Por suerte, solo es cuestión de rodearse de aromas, sonidos, sabores, imágenes y sensaciones del pasado. Independientemente de los planes que tengas para esta Navidad, presta atención a tus cinco sentidos mientras te preparas para estas fiestas. Te proponemos una serie de ideas que puedes tener en cuenta.

Oído

Crea una lista de música que signifique algo para cada persona de la familia. Piensa que puede que esas canciones que a ti te traen recuerdos maravillosos de otras Navidades no signifiquen nada para tu abuela o tu primo. Aprovecha esta oportunidad para conocer mejor a tus seres queridos y pregúntales qué canciones les transportan a otras Navidades. Así crearás una lista que abarcará varias generaciones y géneros musicales.

Si no sabes por dónde empezar, nosotros podemos echarte una mano. Brian Beck, el director general de música de Sonos, ha compilado para ti la lista Vintage Holiday, que incluye varios clásicos menos conocidos de Woodie Guthrie, Pearl Bailey, Loretta Lynn y Louis Armstrong, entre otros.

Olfato

De todos los sentidos de nuestro cuerpo, el olfato es el que evoca recuerdos emotivos más rápido. Cuando olemos algo, la información se transmite directamente a la parte de nuestro cerebro asociada a las emociones. Piensa en todos esos olores que te recuerdan a tus Navidades favoritas y recréalos con velas, aceites esenciales, ambientadores o difusores de aromas. Si tienes tiempo, puedes emplear dos sentidos a la vez cocinando o haciendo repostería (lee el apartado «Gusto» a continuación). Por último, experimenta con un aroma diferente en cada parte de la casa. Por ejemplo, prueba a poner un aroma de pino en la entrada, un olor cálido de canela en el salón y una menta refrescante en el baño.

Vista

Hay muchas cosas que hacen que la Navidad sea mágica, como el árbol de Navidad, las luces de Navidad, los belenes… Sin embargo, uno de los elementos navideños más agradables a la vista es el fuego de la chimenea, lo que resulta complicado o, incluso, imposible en muchos casos. Por eso el diseñador de sonido Andrew Tracy nos ha ayudado a crear «el mejor sonido de chimenea». Gracias al tamaño perfecto de los troncos, la proporción entre la cantidad de leña y llamas, y el grosor de la corteza, ahora puedes contemplar el fuego en tu tele y oír cómo crepita la leña en tus altavoces de cine en casa.

Tacto

Pocas personas prestan atención al tacto y, de hecho, requiere mucha concentración incorporar este tipo de sensaciones a la Navidad. Presta atención a sensaciones como estas durante las Navidades: un trozo de leña rugoso, una bufanda de lana, una taza caliente o las páginas desgastadas de ese libro que tanto te gusta leer una vez al año. Si nada de eso te convence, envuélvete en esa manta tan suave y calentita.

Gusto

El gusto es el sentido al que más atención prestamos en esta época del año. Y no es para menos. Pero también nos permite ampliar nuestras tradiciones. Además de la Navidad, otras culturas también celebran la Janucá, la Kwanzaa, el Solsticio de Invierno, el Diwali, las Posadas, el Año Nuevo Chino, etc. Aprovecha esta ocasión para conocer otras tradiciones distintas a las tuyas. Puedes preparar un plato típico de otra cultura para la cena familiar y compartir con los tuyos algo nuevo. O, si eres un gran amante de la literatura, busca algún libro de cocina con recetas inspiradas por grandes escritores como Charles Dickens, Toni Morrison o Louisa May Alcott. Lo importante es compartir. Da igual si invitas a tus amigos a la cena familiar o si les preparas algo a tus vecinos, compartir comida es una excelente forma de conectar con aquellos con los que solo sueles intercambiar un saludo.

La Navidad es una época estresante y no siempre sale como uno planea. Sin embargo, si conectas con tus sentidos en estas fechas, puedes evocar recuerdos reconfortantes del pasado, motivarte para mejorar tu futuro y saborear cada momento del presente.

Sources

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Hepper, E. G., Ritchie, T. D., Sedikides, C., & Wildschut, T. (2012). Odyssey’s end: Lay conceptions of nostalgia reflect its original Homeric meaning. Emotion, 12, 102–119. https://doi.org/10.1037/a0025167

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Wildschut, T., Sedikides, C., Arndt, J., & Routledge, C. (2006). Nostalgia: Content, triggers, functions. Journal of Personality and Social Psychology, 91, 975–993. https://doi.org/10.1037/0022-3514.91.5.975

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