Freemuse es una de las principales organizaciones dedicadas a seguir de cerca las amenazas a las que se enfrentan los músicos y los artistas de todo el mundo. Con sede en Copenhague (Dinamarca), Freemuse defiende a los músicos a varios niveles. Su ámbito de actuación va desde identificar ataques a artistas hasta presionar a los gobiernos en las Naciones Unidas para que los protejan.

 

Srirak Plipat, Freemuse’s new Executive Director

 

Cada año, los defensores de los derechos humanos estudian el informe anual de la organización Art Under Threat para comprender las tendencias globales. En el informe de este año se han registrado 1028 ataques contra artistas en 78 países durante el 2016. El dinámico equipo de investigación de Freemuse también pone el punto de mira en noticias como el levantamiento de la prohibición de retransmitir música compuesta por mujeres en el canal cultural oficial de Arabia Saudita, Al Thakafiya, tras 30 años de veto. Estamos orgullosos de que Freemuse sea uno de los primeros beneficiarios del programa Listen Better de Sonos.

Nos sentamos con Srirak Plipat, el nuevo director ejecutivo de Freemuse, en la tienda Sonos del 101 de la calle Greene Street de Nueva York para conocer mejor su vida y su trabajo.

¿Podrías contarnos un poco tu experiencia?
Llevo trabajando en el ámbito de los derechos humanos bastante tiempo, unas dos décadas.

Al principio de mi carrera, rodé un documental para la televisión TV 5 de Tailandia en el que mostraba las vidas de los pobres y los desfavorecidos. Esa fue la primera vez que sufrí la censura en mi propio trabajo.

Entrevisté a una niña de 14 años cuyos padres la vendieron a una banda de traficantes por 200 dólares estadounidenses cuando tenía 12 años. Le dijeron a sus padres que conseguiría un buen trabajo en Bangkok, pero la enviaron a un burdel. Dos años después estaba en los huesos y la enviaron a casa a morir. Cuando la entrevisté, ya no podía comer y murió unos 10 días después.

¡La injusticia es muy amarga! Lloré mucho después de aquella entrevista. Y resulta que la policía local había “garantizado” que los traficantes eran buenas personas y se podía confiar en ellos. Más tarde encontramos más informes sobre sobornos y colaboración directa entre la banda y la policía. La historia de la niña se emitió en la televisión, pero la parte en la que se hablaba de la implicación de la policía fue eliminada.

¿Qué te interesó de Freemuse?
En pocas palabras, el nexo entre el arte y los derechos humanos. Al principio me atrajo la idea de trabajar con músicos y artistas. El trabajo social suele ser inspirador porque trabajas con personas de carne y hueso, y no solo en la mejora de leyes y políticas que no sabes a quiénes afectan. Cuando un artista necesita huir de un país por su seguridad, le ayudamos a instalarse en ciudades de refugio por todo el mundo. Freemuse no solo se centra en todo esto. También abarca temas más amplios y no solo casos de artistas concretos con problemas tradicionales, estructurales y emergentes que limitan la libertad de expresión artística.

Además, colaboramos con organismos internacionales para la defensa de los derechos humanos con el fin de cambiar las normas mundiales y crear un entorno mejor en el que los artistas puedan actuar y trabajar. Freemuse documenta los compromisos con los derechos humanos y hace que los gobiernos se responsabilicen de ellos. Los artistas suelen estar muy ocupados como para ocuparse del cambio de leyes y normas. Ponemos sobre la mesa todo lo que sea necesario para promover el cambio.

 

An interview with Freemuse.

 

¿Cuáles son las principales amenazas para la libertad artística en 2018?
Existe un creciente nivel de intolerancia general provocado por gobiernos de derechas que defienden el mensaje de que no se tolerarán las opiniones que no se ajusten a la corriente de pensamiento principal. Ahora los artistas tienen más dificultades para compartir su trabajo, especialmente cuando sus puntos de vista no se corresponden con las ideas de los que están en el poder político, social y religioso. Lo más probable es que se conviertan en el punto de mira.

Una de las tareas de los artistas es analizar los valores de la sociedad y formular preguntas sobre nuestra forma de vida. Es la esencia de su trabajo. En algunos países, plantear esas preguntas puede convertirte en objeto de amenaza e incluso llevarte a la muerte.

Estamos en un momento en el que los artistas internacionales no tienen garantizados los visados de entrada a Estados Unidos, lo que provoca la sensación de que no se tolerarán puntos de vista diferentes. La discriminación basada en la identidad está al alza, incluidas las amenazas al colectivo LGBT y a grupos minoritarios por su idioma y etnia. Están en una situación difícil. Freemuse está plasmando estas violaciones y publicará esta información en marzo de 2018 en el informe Art Under Threat.

La propia noción de censura es acallar a quien no piensa como tú. En Freemuse desafiamos esta idea argumentando que puedes silenciar a las personas con ideas contrarias a las tuyas, pero solo temporalmente. A la larga, poder expresar nuestras opiniones crea una sociedad más sana.

Has dicho que el apoyo artístico tiende a centrarse en las personas y que debemos ser más sistemáticos.
Las organizaciones no gubernamentales como International Cities of Refuge Network (ICORN) y otras personas ayudan a los artistas en riesgo a trasladarse a un país más seguro. Cuando las cosas mejoran, pueden volver. Si bien estas iniciativas son esenciales por razones de seguridad, no abordan las causas subyacentes que obligan a los artistas a abandonar el país: las leyes, las políticas y las culturas. Debemos hacer más para hacer frente a las causas que llevan a esta situación, especialmente cuando a los artistas les resulta demasiado difícil hacerlo por ellos mismos. No queremos tratar los síntomas de estas amenazas, queremos tratar las causas estructurales.

¿Puedes contarnos más cosas sobre el Music Freedom Day?
¿Qué pasaría si no pudieras escuchar tus canciones favoritas? ¿Cómo sería el mundo sin música? El Music Freedom Day se celebra cada año el 3 de marzo. Fundamos el Music Freedom Day para pedir a los amantes de la música que se reúnan y celebren este día. Queremos que la gente entienda que todo el mundo tiene derecho a disfrutar de la música, sobre todo si tenemos en cuenta que en muchas partes del mundo no se respetan los derechos culturales. Las mujeres siguen sin poder cantar o actuar en público.

La discriminación contra la mujer en la música no es una realidad presente solo en países en desarrollo. En países del norte de Europa, seguimos viendo que la participación de mujeres en la industria de la música es muy baja. Estamos trabajando con los organizadores del Festival de Roskilde para prestar nuestro apoyo al colectivo femenino. No se trata solo de tocar música en un escenario. Debemos garantizar que las mujeres sean parte de los procesos de toma de decisiones en la producción y las actuaciones musicales.

Puedes seguir a Freemuse en Twitter aquí y puedes donar aquí.


Lista de reproducción de Srirak

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