Quizás sea una idea ambiciosa, pero es lo que propone Bring Down the Walls, un proyecto de un mes promovido por Creative Time, una organización sin ánimo de lucro de Nueva York que se ocupa del arte público. El proyecto abarca tres frentes: un taller de justicia social, un club de baile y un álbum conceptual. Esta iniciativa tiene como fin analizar detalladamente los problemas de justicia a través del prisma de la música house.

Phil Collins ha conseguido que escuchar música sea una expresión artística en sí. Todos los fines de semana de 2014, este artista (que no debemos confundir con el famoso músico) visitó un bar de karaoke de Glasgow (Escocia) para conocer mejor a los habituales del local, de edad ya avanzada. Nunca sacó una foto ni grabó una entrevista, y solo después de mantener su ritual durante seis meses pidió permiso para plasmar su forma de homenajear a la música. El resultado es una impresionante serie de actuaciones vocales de personas aparentemente normales que brillaban por su interpretación en el micrófono o bailando libremente en la pista de baile. Collins ha cambiado estos vídeos con animaciones, música de la Royal Scottish National Orchestra y ha encontrado metraje para crear su propio retrato de la ciudad, al que llamó Tomorrow is Too Long y que se ha proyectado en instituciones como el MOMA.

Para su proyecto más reciente, Collins se marcó unos objetivos todavía más altos. Durante siete años estuvo visitando Sing Sing, la famosa cárcel situada a las orillas del río Hudson. Habló con los presos acerca de sus experiencias como reclusos y descubrió que compartía con muchos de ellos su pasión por la música house. De hecho, hasta eran habituales de los mismos clubs nocturnos de Nueva York a los que él iba.

Estas conversaciones en torno a la música evolucionaron hasta convertirse en Bring Down the Walls, un proyecto increíblemente ambicioso. Esta serie de eventos, producidos por Creative Time, una organización sin ánimo de lucro beneficiaria de una de las subvenciones del programa Sonos Listen Better, transforma una antigua estación de bomberos de Manhattan en un taller de activismo de día y en un club de baile de noche. Este acontecimiento que tuvo lugar durante cuatro fines de semana culmina en un álbum conceptual mezclado por los ingenieros de sonido de Sonos y en el que participan cuatro artistas e intérpretes que estuvieron encarcelados, con la intención de concienciar a la sociedad de las injusticias penitenciarias que tienen lugar en Estados Unidos.

Creative Time colaboró con Collins para producir Bring Down the Walls, nombre inspirado en el álbum de 1986 que grabaron el productor Larry Heard y el músico Robert Owens. «Es uno de los mejores discos de house que se han grabado, me cambió completamente la vida», explicó Collins a The Guardian. «Es el hilo conductor de todo el proyecto». ¿Y por qué la música house? Este género tiene sus raíces en el activismo como medio de resistencia, ya que surgió en la escena LGTBI de Chicago y cruzó fronteras hasta llegar al Mánchester natal de Collins. Esto infundió en él el amor y el respeto por la música como medio para liberar a la gente de sus tragedias y sus limitaciones.

El evento ha tenido lugar en una estación de bomberos de estilo gótico que ya no está en funcionamiento y que literalmente se caía a pedazos en los 70 hasta que DCTV, una organización sin ánimo de lucro, evitó su demolición. Todas las noches de los fines de semana de mayo, el recinto se ha convertido en un club de baile con varios DJ pinchando música house. De día, se celebraban talleres, seminarios y se ofrecía asesoría legal a personas que tenían problemas con la justicia. El sitio es perfecto porque justo al lado del glamuroso barrio del Soho se encuentra uno de los epicentros del sistema penitenciario de Nueva York, con centros de detención, juzgados y fiadores judiciales que ocupan varias manzanas de Chinatown y representan una vía al sistema de justicia penal.

El álbum conceptual Breaking Down the Walls incluye canciones de músicos y antiguos presos, y está disponible en Bandcamp a cambio del precio que cada uno desee donar. Lo recaudado se destina a la organización sin ánimo de lucro Critical Resistance.

En una entrevista a Broadway World, el vocalista Cameron Holmes explicó: «Yo también estuve preso y soy totalmente consciente de la capacidad terapéutica que tiene la música. Estaba seguro de que este proyecto sería una oportunidad perfecta para poder utilizar mi talento de una forma constructiva. Pienso que las personas que están más cerca del problema son las que están en mejor posición para resolverlo».

Entre los artistas encontramos a Larry Heard, Robert Owens, Empress Of, Michael Austin, Figure Skater, King Tolen, Nguzunguzu, Cinthia Candelaria, Kyp Malone, Robert Pollock, MikeQ, Ian Isiah, Amanda Cruz, Honey Dijon, Seven Davis Jr., Q Williams, Morgan Wiley, L’Rain y Patrick Gordon. Es digno de mención que Phil Collins no aparezca en el álbum. Se mantuvo al margen para que los intérpretes tuvieran todo el protagonismo y pudieran contar sus propias historias.

Tras conocer el proyecto, Sonos se puso en contacto con Creative Time y Phil Collins para saber de qué forma podíamos colaborar. Pusimos a su disposición una serie de altavoces y ofrecimos los servicios de nuestro equipo de Experiencia de sonido dirigido por Giles Martin. En una primera fase, el álbum lo mezcló Abe Seiferth en el Transmitter Park Studio de Nueva York, y después nuestro equipo lo masterizó en los famosos Abbey Road Studios de Londres. De esta forma, pusimos nuestro granito de arena en este camino de siete años que Phil y sus socios de Fortune Society iniciaron con Creative Time.

 


También puedes escuchar parte del álbum Bring Down the Walls y comprarlo en el siguiente enlace de Bandcamp.

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