Karen Kimmel y James Bond son una fuente inagotable de creatividad. Kimmel es una artista multidisciplinar que también trabaja como asesora de muchas marcas importantes y Bond es el fundador de la conocida línea de ropa casual Undefeated. Comparten una morada de mitad del siglo XX en Los Feliz con sus dos hijos y una verdadera galería de arte contemporáneo.

Karen, trabajas con una variedad increíble de materiales. ¿Cómo describirías lo que haces?
Karen: A las personas nos gusta clasificarlo todo porque así es más fácil definir las cosas. Pero, como artista, me gusta moverme en una gran variedad de ámbitos. Me gusta estar abierta a diferentes opciones, pero todas las cosas y todas las ideas vienen del diseño. Lo visual ha sido siempre mi forma de ver el mundo, ha sido mi mecanismo para aprender.

¿Cómo pasas el tiempo en el estudio?
Karen: Soy un poco quisquillosa y meticulosa. Aunque eso sea bueno para muchas cosas, también me frena a veces. Normalmente, suelo empezar organizando las ideas en el estudio y después empiezo a diseñar. Más tarde, empiezo a cortar y a mover formas para luego unir ideas o conceptos más amplios.

Durante años, has ideado experiencias que llamas «esculturas sociales». ¿Por qué es tan importante para ti trabajar con la comunidad?
Karen: Las esculturas sociales eran muy peculiares cuando empecé a trabajar con ellas. Montaba un escenario y un sistema controlado, y después la gente les daba vida. De hecho, es lo que las empresas quieren hacer ahora. Quieren montar un escenario. Quieren crear una experiencia y que sus clientes le den vida. Es curioso que mi práctica creativa terminara demostrando que tenía capacidad para trabajar en un ambiente empresarial. El arte necesita estar al servicio de la comunidad, es parte de su deber. Nuestra comunidad tiene la urgente necesidad de mucha energía, pensamiento creativo y formas alternativas de manejar las situaciones. Los artistas pueden ser los embajadores de esas ideas. 

Ambos sois buenos «creadores de marcas». Undefeated acaba de celebrar su decimoquinto aniversario. ¿Cómo explicas esa longevidad, James?
James: Si eres auténtico y representas algo, tu idea se convierte en atemporal. Undefeated (invicto) puede significar una cosa para cada persona. Para algunas personas, es simplemente levantarse por la mañana y poder vivir un día más con los pies en el suelo. Para la gente que ha superado sus expectativas en la vida, es disfrutar más cada día. Para los que luchan contra algún problema personal o físico, es lo que les mantiene en pie. No solo representa «Hoy he ganado», quiere decir: «He vivido un día más, he respirado un día más».

¿Qué influencia ha tenido vivir en Los Ángeles en vuestro trabajo?
James: Undefeated está basada en un estilo de vida californiano. Los Ángeles es el salvaje oeste, todavía es tierra inexplorada. Si vienes aquí con una mentalidad de la Costa Este, vas a tener que enfrentarte a algunos problemas de adaptación.

¿Qué influencia ha tenido la paternidad en vuestro trabajo?
Karen: Todavía estoy aprendiendo. Tener hijos te cambia a ti y a tu forma de pensar para siempre. La maternidad es un proceso continuo y es inevitable que influya en mi forma de ver el mundo y en cómo hago las cosas. Me siento más responsable de mi comunidad y de mis hijos. Son mi responsabilidad.

¿Qué tipo de música soléis escuchar en casa?
James: Depende bastante. Puede ser la emisora D’Angelo en Pandora o Donald Fagen. Me gusta el soul y el R&B clásicos. Crecí en Filadelfia, así que ese sonido de Filadelfia es al que estamos acostumbrados. Me gusta añadir eso a la mezcla. Últimamente, hemos estado poniendo la emisora de radio de Gil Scott-Heron o Chet Baker, algo supertranquilo. Pero suele ser una lucha entre lo que escuchan los niños y lo que nosotros queremos escuchar.

Karen: James y yo tenemos gustos musicales bastante parecidos. Me gusta el hip hop tradicional, como A Tribe Called Quest y De La Soul, pero también escucho lo que pone mi hija. ¡Creo que nunca habría escuchado Chance the Rapper si no fuera por ella! Así me siento joven y puedo saber lo que le gusta. Es algo que podemos compartir.

Tenéis altavoces Sonos conectados por todas las habitaciones. ¿Qué os parece la forma en la que el sonido se mueve por la casa?
Karen: Normalmente, solemos tener diferentes micromundos de música sonando a la vez, sobre todo cuando los niños están haciendo los deberes. No ocurre como en nuestra generación, cuando teníamos subwoofers e instalaciones complicadas. Ahora, todo se ha vuelto refinado, gracias a los nuevos sistemas que permiten tener más intimidad. Todos podemos tener nuestro momento privado y después reunirnos en familia.

Os mudasteis aquí en 2001. ¿Qué ideas teníais sobre rediseñar el espacio?
Karen: Queríamos crear un espacio que pudiera ser totalmente utilizable. No quería tener ninguna habitación valiosa que solo utilizáramos en ocasiones especiales. Queríamos que fuera cómodo a la hora de reunirnos. El colegio es muy intenso para los niños y el trabajo puede llegar a consumir mucho tiempo. Lo único que quieres es llegar a casa y decir: «¡Madre mía! Qué bien se está aquí».

¿Cómo es una noche típica en vuestra casa?
James: Un montón de comida diferente para cada uno de nosotros y, después, o estamos cansados por el día que hemos tenido o nos reunimos en una de las habitaciones para echarnos unas risas. Todos tenemos un horario bastante frenético, incluso los niños con el colegio y el deporte. Cada día, uno de nosotros elige lo que quiere escuchar para relajar los ánimos. Así compartimos nuestro amor.

Con todas las formas diferentes que existen ahora para acceder a la música, ¿la escucháis de una manera distinta a como lo hacíais antes?
James: Antes escuchaba CD en un reproductor, pero ahora utilizamos mucho las listas de reproducción de Pandora o Spotify. Así no tenemos que perder tiempo decidiendo y de vez en cuando descubres a un artista que no conocías antes. También utilizamos Mixcloud y ahí pongo stoner rock, desert rock o doom metal. Para mí es música de fondo, pero algunas veces a los niños les molesta.

Hoy en día, lo mejor de la tecnología es su capacidad de estar en otro plano. Vuestros hijos saben cómo manejar Sonos, cómo conectarlo en sus habitaciones y cómo personalizarlo.
Karen: Es irónico, pero a veces pido ayuda a mis hijos. Entienden mucho del tema. Han crecido con la tecnología y saben integrarla a la perfección en sus vidas.

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